TAOISMO
Su fundador, Lao-tse nace en el siglo VI A.C.. Ocupa un puesto
importante
en la corte del emperador, pero al contemplar tanta corrupción
decide
organizar un viaje al lejano Oeste.
En su libro, "Tao-te-King", propone un camino de salvación muy
distinto
al de Confucio. Su doctrina se acerca al hinduismo. Dice que lo
importante
es alejarse de todo lo sensorial y caminar hacia lo puro, el Tao. El
Tao
es el origen del cielo y la tierra, de quienes surgen todas las
cosas, es
quien regula el Yang-Yin.
The Encyclopedia of Religion detalla: "El yin predomina en todo lo
que es
oscuro, umbrío, frío, mojado, menguante, encorvado, terrestre,
femenino,
mientras que el yang es luminoso, caliente, seco, creciente,
obstinado y
agresivo, celestial, masculino". Una aplicación de este principio se
encuentra en una forma de adivinación china conocida como feng-shui
(en
español, geomancia), cuyo fin es encontrar ubicaciones propicias
para
ciudades y casas, pero especialmente para sepulturas.
Es el modelo de comportamiento de todos los hombres y el principio
de toda
actividad justa en lo político y lo social. Para imitar al Tao hay
que
tener paciencia, ser sencillos y sin pretensiones. Hay que llegar a
no
hacer nada para poder hacerlo todo. Hay que evitar las tensiones, se
desea
llegar a una quietud mística.
Paz, tranquilidad y silencio.
Su modelo es la naturaleza es un buen modelo para el hombre, ella no
prolonga indefinidamente la tormenta o el huracán.
Esta metafísica de la no acción contribuyó a fomentar en el pueblo
toda
clase de supersticiones y magias, buscando ansiosamente el elixir de
la
vida.