TAI CHI CHUAN
El Tai Chi Chuan es conocido por las secuencias de movimientos que
realizan sus practicantes y que se caracterizan por la unión de la
conciencia y el movimiento corporal, la lentitud, la flexibilidad,
la
circularidad, la continuidad, la suavidad, la firmeza, y el
sentimiento de
armonía que transmiten. Este Arte Marcial se ha popularizado por los
beneficios higiénicos que se atribuyen a su práctica y a que es
accesible
a un estrato muy amplio de población, sea cual fuere su condición
física.
Los practicantes de Tai Chi Chuan atribuyen estos beneficios para la
salud
a las características de esta disciplina relacionadas con la
Medicina
Tradicional China. Estudios médicos recientes han prestado atención
al Tai
Chi Chuan. Hoy en día, el Tai Chi Chuan es considerado una
disciplina para
el desarrollo de la integración cuerpo/mente y el equilibrio
personal, sin
que por ello se haya abandonado la relación forma/función que
establece su naturaleza de arte marcial. A partir del Tai Chi Chuan
se han
desarrollado otras disciplinas que prescinden de la función marcial
y se
limitan a las técnicas y principios relacionados con la Meditación y
el
Chi Kung (py qigong). Estas disciplinas prefieren referirse al Tai
Chi
Chuan como Tai Chi.
Desde el punto de vista de la cultura china, el Tai Chi Chuan tiene
tres
fundamentos: en primer lugar sintetiza varias formas o esquemas de
lucha
de las artes marciales de la dinastía Ming, en especial parece
relacionado
con las 32 formas del Boxeo Largo. En segundo lugar, integra la
gimnasia
Taoísta y su sistema de respiración, y la teoría de los Canales y
Colaterales de la medicina china tradicional. En tercer lugar,
formula sus
principios de lucha en clave de Yin y Yang, Las Cinco Fases, la
Alquimia
Interna y el Libro de los Cambios.
Este arte inigualable cumple una función terapéutica muy eficaz para
prevenir las enfermedades conservando y vigorizando la salud, y
puede
ayudar a numerosos terapeutas a descubrir una mayor comprensión de
la
unidad del cuerpo y el espíritu. Su práctica garantiza
progresivamente un
equilibrio psicosomático, logrando una mayor armonía con uno mismo y
con
nuestro entorno, permitiendo remediar los desequilibrios de las
condiciones en que nosotros vivimos, producto del andar agitado y
brusco,
exterior e interior.
El Tai Chi Chuan es el arte de la acción. Su práctica desarrolla una
energía que progresivamente se refina y aumenta la capacidad de
estar
activo con atención, flexibilidad y calma, (firme pero no tenso). Es
notable la regulación de la energía. Esta armonización aumenta con
la
práctica y cada uno desarrolla en sí mismo el arte de la acción que
se
manifiesta no solamente en el ejercicio específico sino también en
la vida
cotidiana.
La influencia del Tai Chi Chuan sobre el sistema nervioso es tan
tangible
como obvia. La tonificación equilibrada del sistema nervioso central
por
la realización unificada de los movimientos, ejerce un efecto
sumamente
benéfico sobre el conjunto del cuerpo. Esta relación entre el
sistema
nervioso y la motricidad favorece la capacidad de la atención, la
calma y
la movilidad.
Los movimientos circulares realizados sin rupturas activan y
fortalecen la
circulación de la sangre, regulan la tensión arterial y favorecen la
regeneración de células.
La respiración abdominal tiene un gran valor en el campo
terapéutico. En
la práctica el abdomen está flexible y el pecho relajado,
convirtiendo la
respiración en profunda, lenta, uniforme y suave, aportando un mayor
equilibrio en el funcionamiento del sistema respiratorio.
El Tai Chi Chuan favorece la digestión. Sus movimientos activan el
funcionamiento intestinal y la respiración abdominal relaja el
estómago.
Particularmente necesaria para las personas de edad.
El Tai Chi Chuan y la psicomotricidad. Durante la práctica debe de
existir
una estrecha relación entre la flexibilidad y la estabilidad, la
respiración, la continuidad y la fluidez del movimiento. La perfecta
armonía entre todos estos factores hacen resaltar los beneficios del
Tai
Chi Chuan sobre la tonicidad y la motricidad.