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NEURALTERAPIA.
La Neuralterapia (NT) o Terapia Neural es una coherente amalgama de
saberes de conocimientos del arte de curar, puestos al
servicio de un Sistema Médico Terapéutico de alta eficacia. Para
lograr estos resultados, deben producirse apropiados estímulos en
áreas precisas del Sistema Nervioso.
Esta visión de la NT procura rescatar las mejores tradiciones de la
clínica médica, impregnando al acto médico con un criterio
humanista, solidario, ecológico y de globalidad, dinámicamente
integrados en una concepción holística.
La Terapia Neural ofrece muy buenos resultados ante dolores o
alteraciones orgánicas agudas, es decir, de poco tiempo de
evolución.
Pero, donde la NT hace notar más su diferencia y su alta eficacia
terapéutica, es en aquellos enfermos que no obtuvieron respuestas
satisfactorias luego de haber transitado por una gran diversidad de
especialidades y especialistas. Se está hablando de enfermos
crónicos, que llevan meses o años padeciendo alteraciones orgánicas,
muy especialmente aquellos que sufren
el dolor como el
síntoma dominante, y que por supuesto, es el que más los agobia y
los deprime.
Para lograr sus buenos resultados terapéuticos, el médico
neuralterapeuta
inyecta en
áreas muy precisas
del cuerpo del enfermo, un anestésico local muy
diluido. La finalidad, como será fácil comprender, no es el efecto
anestésico; el objetivo que se busca es producir estímulos suaves,
adecuados, controlados y precisos en áreas nerviosas específicas.
Esto no excluye, que de ser necesario, se puedan indicar otros
medicamentos, otros procedimientos complementarios de rehabilitación
y/o la participación de otros profesionales.
¿Dónde y cómo se aplican los procedimientos de Terapia Neural?
Lo que más preocupa y ocupa al médico neuralterapéuta, es el lugar
en donde debe introducir el estímulo. Después de cada sesión de
tratamiento esperará un tiempo para saber cuáles han sido las
respuestas que fueron emergiendo en cada uno de los enfermos.
Es decir, preguntar y enterarse a través de todo lo que nos cuenta
cada enfermo, de lo que haya sentido o qué le ha sucedido después
de cada sesión de tratamiento.
Aquí se encuentra lo central del diálogo que relaciona al médico
neuralterapéuta con cada uno de sus enfermos.
Como siempre sucede, la toma de decisiones por parte del médico y la
ejecución de conductas terapéuticas, dependen del criterio y de la
concepción teórica con que ha sido formado y que -por supuesto- lo
orientan.
Este criterio médico encara el tratamiento de cada enfermo,
teniendo en consideración, que tanto el enfermo como el médico que
lo asiste, en el momento que se encuentran para cada consulta, son
dos personas intrínsecamente distintas y en continuo cambio, aunque
su aspecto exterior diga que casi nada se ha modificado.
Esto hace que cada sesión de tratamiento sea necesariamente
distinta, individualizada y adecuada la nueva realidad que nos
ofrece cada enfermo en las sucesivas consultas. Por esta razón
resulta imposible elaborar anticipadamente un protocolo de
tratamiento. Esto es hacer medicina para enfermos y no para
enfermedades.
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