MEDITACION DE LA LLAVE MARIANA.
El trabajo a partir de la meditación con esta técnica de la llave
mariana esta orientado a activar la geometría sagrada dentro de la
cual el ser humano esta circunscripto y poder así interactuar con
las fuerzas de nuestro entorno físico.
Detrás de la realidad física se encuentra un universo construido por
formas geométricas y dinámicas, movimientos de cambio y
reestructuración permanente.
El análisis de las formas primordiales como son el circulo, el
triangulo, el cuadrado, etc. (sólidos platónicos) permite comprender
las diferentes cosmologías del desarrollo humano en la historia en
relación a los cambios de conciencia.
Comprendiendo las formas geométricas, las estructuras y las formas o
campos de energía que constituyen el universo, ayudamos a nuestra
mente a ordenar y clarificar los contenidos mentales y las
cosmologías imperantes. Las formas geométricas estructuran el
universo en campos, los seres humanos, las plantas, los minerales,
los animales, todo esta concebido o diseñado en base a patrones de
forma y campos de energía.
La estructura holográfica de la mente puede adoptar distintos modos
de estructuración y evolución a partir de la acción de campos
morfológicos o morfogeneticos. Los campos morfogeneticos son campos
que almacenan la memoria experiencial de las especies permitiendo
saltos evolutivos múltiples.
El estudio de la geometría sagrada actúa como un despertador y
activador de la conciencia. muchos sabios y científicos y otros
místicos y visionarios advirtieron que todo se constituye a partir
de arquetipos energéticos (arque = molde), es decir matrices
energéticas superiores que dan forma a los diferentes niveles de
creación. Es en este plano en donde trabajamos al meditar con el
símbolo mariano.
Primero se trabaja activando una pirámide superior, ubicada en
nuestra cabeza, visualizándola mientras colocamos el símbolo y nos
permitimos abrirnos a la experiencia de dejar fluir el trabajo que
dicho símbolo operará a través del pasaje a lo largo de nuestra
columna y por cada chakra en particular. se van despertando las
bandas energéticas que se corresponden con el color de cada uno de
los chakras principales lo cual, a su vez, conforman los siete
cuerpos de nuestro huevo áurico, el cual, dependiendo de la
absorción correcta que ejerza el cuerpo eterico del prana del
universo, o energía vital que también corre por nuestra columna
vertebral, permitirá que gocemos de perfecta salud, entendiéndose
esta por salud física, mental y espiritual.
El ser humano no meramente un ente físico disociado de sus otros
componentes, es un ente físico, mental y espiritual y como tal
depende de la interacción de sus tres cuerpos de manifestación
inferior para la correcta interrelación con su entorno.
Somos parte de un universo mayor, no estamos disociados de lo que
nos rodea, y somos responsables por la interrelación que llevamos a
cabo con las especies por debajo de la nuestra. el ser humano
pertenece al reino animal superior y de nuestra correcta irradiación
y magnetismo dependen las especies inferiores, como son la mineral,
la vegetal y la animal inferior.
Nuestra salud física, mental y espiritual, en correcta armonía y
operando con las leyes del universo que responden a nuestra tercera
dimensión, logra el avance de otras especies. somos responsables
energéticos para con todo nuestro entorno y la tierra, como ser vivo
y activo, necesita de dicho intercambio energético con la especie
humana para su crecimiento y evolución física, mental y espiritual y
nuestro crecimiento personal, en todas estas mismas áreas del ser
hace que la tierra logre su objetivo : evolucionar hacia dimensiones
superiores de manifestación mas sutil. como es arriba es abajo.
La activación de ambas pirámides, superior (cabeza) e inferior
(caderas y piernas) permite que interactúen dos energías: la del
cielo o divina y la de la tierra (telúrica) y ambas energías se
mezclan en el chakra del corazon, fusionándose y reciclándose para
ser nuevamente enviadas o emitidas para la distribución dentro de
nuestros cuerpos físico y eterico y para irradiar hacia ese entorno
energético del cual somos responsables y así interactuamos no solo
con el planeta sino con nuestros semejantes y especies por debajo de
la nuestra. ambas pirámides, al entrecruzarse, forman una estrella
de David es decir la estrella tetraédrica, una de las
manifestaciones de la geometría sagrada que nos rodea y dentro de la
cual nos circunscribimos.
El ser humano posee muchos canales estéricos llamados nadis, estos
se ramifican cada uno a su vez en muchísimos conductos, similar al
sistema circulatorio. Existen tres nadis principales, ubicados y
relacionados con el sistema nervioso central y el simpático,
llamados en sánscrito ida pingala y sushuma estos canales etéricos
corren a la par de nuestro sistema nervioso y por ellos circulan
fuerzas etéricas y cósmicas naturales, las cuales penetran hacia el
cuerpo físico vitalizándolo.
esta vitalización esta concebida en función al estado de ser o
estado de conciencia, en el que se encuentra el hombre, el cual es
influido también por la alimentación. el cuerpo etérico o sutil es
de una frecuencia vibratoria más elevada que el físico,
envolviéndolo, posee 49 centros de fuerza o chakras, de los cuales
solo se menciona a 7 importantes el cuerpo etérico, se ve en el
hombre como una capa de luz alrededor del cuerpo hasta una distancia
de 20 cm. los colores de este manto de luz muestran las enfermedades
y las predisposiciones etéricas biológicas del cuerpo físico.
Por este cuerpo etérico circulan los éteres asimilados por el cuerpo
físico, este a su vez funciona como un imán y atrae fuerzas
concordantes con su estado vibratorio. la carne, la nicotina y el
consumo excesivo de estupefacientes mineralizan este cuerpo, en
otras palabras, esta mineralización empuja al hombre a un
comportamiento inconsciente, sometido a fuerzas de naturaleza
negativa, bloqueándole por tal motivo la absorción de las fuerzas
etéricas del reino original.
para el funcionamiento del cuerpo vital se requiere éter vital en
proporciones adecuadas. el sedentarismo, la alimentación errónea y
el estado de ser determinan el tipo de éter vital y químico que se
esta absorbiendo.
Este cuerpo es el inmediato superior después de nuestro cuerpo
físico denso y verdaderamente se lo considera como parte de este
ultimo en algunas disciplinas orientales.
Es de suma importancia ya que dependiendo de su integridad y
correcto funcionamiento el ser humano gozaría de salud eternamente.
pero lo fundamental es como procesamos nuestras emociones, pasiones
y sentimientos para que la trama de dicho cuerpo eterico, que se
compone de finos hilos de luz dorada, no ser rasgue y puedan
filtrarse energías ajenas e inarmónicas que luego operaran los tan
conocidos problemas físicos a partir de la instalación en el aura de
las larvas energéticas que producirán las distintas enfermedades o
malestares físicos de variada naturaleza.
El cuerpo eterico es sumamente importante para la salud física y
también para ese intercambio e interacción que efectuamos con
nuestro entorno con las otras personas y la naturaleza y sus
distintos reinos.
Esta técnica opera desde nuestros chakras, los cuales en la
iniciación son abiertos al 100 pct para permitir la correcta
absorción de la energía vital, o eteres planetarios y cósmicos, que
producirán una limpieza y vitalización de nuestros cuerpo físico
denso y de nuestros cuerpos superiores a medida que avancemos en el
trabajo de compromiso con nosotros mismos.
en la iniciación se abren dos nuevos chakras : el octavo, o del
timo, glándula responsable de la inmunología en nuestro
funcionamiento orgánico, y el noveno o telúrico, llamado el guardián
pues trabaja absorbiendo energía de la tierra, activando esa
pirámide inferior, para reciclarla con la energía del cielo que baja
por la pirámide superior.
a partir de la meditación con el símbolo que es un arquetipo (o
molde o clisè) nos transformamos trabajando con todo aquello que ya
no necesitamos manejar en nuestras vidas y que es la causa
primordial de toda conducta nociva para nuestra salud física y
mental y la correcta interrelación con nuestro entorno.
Escrito por : Cecilia Aristia.