CRISTALOMANCIA
La cristalomancia es una técnica de percepción y adivinación
antiquísima
que se atribuye, en otros factores, a que la estructura de cada
cristal
vibra a una frecuencia distinta en función de su naturaleza. Desde
el unto de vista esotérico, esta vibración es capaz de sintonizar en
el
plano espiritual con distintos aspectos de la vida de una persona,
de esta
forma los cristales en manos del vidente, son capaces de aportar
datos
sobre el futuro del consultante en distintas áreas de su vida.
A través de los cristales no sólo se obtienen mensajes del futuro,
sino
también consejos, caminos que el consultante deberá seguir o
actitudes que
deberá cambiar para gobernar mejor su vida.
Los cristales son formas de energía muy variadas. Cada cristal tiene
sus
propias cualidades únicas e irrepetibles que están en función de
cómo se
haya formado. En este sentido, incluso la misma piedra puede tener
más o
menos intensidad. No es lo mismo por ejemplo un cuarzo transparente
totalmente pulido que un cuarzo transparente con grietas. Por ello
es que
hay que tener mucho cuidado con el uso de este tipo de energías, no
sea
que sin darnos cuenta en vez de vernos favorecidos, nos estemos
viendo
perjudicados.
Además es muy importante, y repetimos muy importante, tener presente
que
los cristales deben tener un mantenimiento regular para poder
aprovecharnos realmente de la gama infinita de posibilidades
positivas que
nos ofrecen. Por ello debemos limpiarlos y recargarlos correctamente
de
forma asidua y frecuente; sobre todo si los vamos a usar con mucha
frecuencia.
Para trabajar con los cristales necesitamos que las piedras o gemas
estén
lo mejor pulidas posible puesto que siguen la ley de la armonía por
la
cual el pulido armonioso de un cristal determinará la energía
armoniosa
que emita. Por lo tanto, cuanto más puro sea, más pura será su
energía o
vibración.
La cristalomancia constituye uno de los métodos adivinatorios más exóticos, misteriosos y añejos, sus usos y aplicaciones místicas se
pueden
trazar desde la época de la desaparecida Atlántida.
Para visualizar el futuro por este medio se utiliza la bola de
cristal,
los cuarzos y los espejos entre otros elementos de gran utilidad
etérea,
con el paso de los siglos se fue rezagando su práctica, sin embargo
en la
actualidad se puede constatar que este arte esotérico para
contemplar el
futuro ha retomado un gran auge.
La lectura de la bola de cristal es un método de clarividencia muy
popular
y altamente eficaz desde el antiguo Egipcio.
Se dice que para evocar el cristal hacen falta poderes de videncia
reales,
ya que dentro del cristal no pasa nada; la bola de cristal es solo
un
medio para los clarividentes. La persona entrenada puede ver
colores,
imágenes fugitivas o nebulosas, símbolos o velos. Se produce una
abstracción del tiempo, lo que se ve en el cristal puede haber
sucedido en
el pasado, presente o futuro; casi siempre se ve las cosas en tamaño
natural.
Para aprender a leer la bola de cristal hay que armarse con
paciencia y
tenacidad. Pueden pasar semanas hasta que aparezcan las primeras
imágenes.
Aquí algunos consejos:
La habitación donde se practica la videncia debe ser débilmente
iluminado
con luz natural o artificial o con una vela de manera que la luz
viene
desde detrás del vidente. La habitación debe estar templada y
silenciosa.
La bola debe ser de un tamaño de por lo menos 5 cm, totalmente
limpia y
posicionada sobre una tela negra para no tener reflejos. Se puede
magnetizar pasando las manos por encima de la bola. El propietario
es el
único que la puede tocar.
El vidente empieza a mirar fijamente en el interior de la bola;
quedando
pasivo y concentrado sin llegar a sentir cansancio. Hay que tener
mucha
paciencia. Según la sensibilidad del vidente aparecerán primero una
especie de nubes de colores o velos ondulantes. Con el tiempo
aparecen
figuras, personas o objetos confusos. En este momento no se debe
forzar la
visión y esperar hasta que aparecen imágenes mas claros.
La interpretación de las imágenes depende del vidente según el
código
personal que ha establecido. Aquí algunas interpretaciones comunes:
Las nubes azules o verdes significan alegría.
La nubes de color rojo, naranja o amarilla anuncian tristeza.
Nubes Blancas son una buena señal, mientras las negras son mala.
Los velos ondulados que suben son un buen presagio mientras las que
bajan significan contrariedades.