ALQUIMIA
Cada día es mayor el interés que despierta la Alquimia entre los
interesados al esoterismo.
Los tratados sobre este Gran Arte, desde hace varios siglos, son
casi
imposibles de encontrar.
Alquimia es una voz que se compone de “al”, articulo árabe y del
nombre
sánscrito egipcio “Keura”, ciencia por excelencia. Se ha definido a
la
Alquimia como el arte que se proponía trasmutar en oro a los demás
metales
y hallar la piedra filosofal, por medio de operaciones químicas.
La Alquimia es una ciencia antigua predecesora y madre de la
química, con
la cual se apuntaba a la preparación o descubrimiento de la panacea
universal, o sea, al remedio contra todas las enfermedades.
La historia de la Alquimia es muy interesante ya que es una de las
que
mejor revela el carácter del espíritu del hombre, que se conoce como
Antropología filosófica, los progresos humanos , con todas sus
vicisitudes
y contra tiempos, no solo en el terreno material, sino también en el
moral
y filosófico; y la que da la clave de la invención y desarrollo de
la
mayor parte de las industrias, en particular las llamadas
“químicas!, base
y fundamento principal de las comodidades y ventajas de la vida
actual.
En la Edad Media, los alquimistas, los antecesores de los químicos,
tenían
como meta fundamental modificar su ser interior para alcanzar un
estado
espiritual más elevado y pensaban que con la transmutación de los
metales
en oro podían lograrlo. Esa transmutación, conocida como la gran
obra,
debía realizarse en presencia de la piedra filosofal, cuya
preparación fue
la tarea que se impusieron los alquimistas. En el siglo XIII, el
objetivo
de la alquimia incorporo la búsqueda del elixir de la larga vida,
infusión
de la piedra filosofal, que debía eliminar la enfermedad y prolongar
la
vida.
Alguna gente (la gran mayoría) ha acusado a los alquimistas de
charlatanes
e impostores. Con toda seguridad, hombres como Rogerio Bacón,
Cornelio
Agrippa, Enrique Kunrath y el árabe Geber (el primero que introdujo
en
Europa algunos secretos de la química), difícilmente pueden ser
calificados de impostores y muchos menos de locos, por el contrario,
fueron capaces de penetrar tan adentro en las secretas operaciones
de la
Naturaleza en una determinada dirección y deben, por ende, haber
tenido
buenas razones para estudiar, practicar y llegar a ser Alquimistas.
Muchos de los Alquimistas han trabajado teniendo la convicción de
lograr
su objetivo, con incansable paciencia y pureza de corazón, cosa que
los
verdaderos alquimistas recomiendan muy encarecidamente como
principales
requisitos para el buen éxito de sus operaciones.
Los procedimientos alquímicos pueden ser utilizados con éxito
únicamente
por aquellos que son alquimistas de nacimiento o por educación.
La verdadera Alquimia es un ejercicio del mágico poder de la libre
voluntad espiritual del hombre, y por esta razón no puede ser
practicada
sino por aquel que ha renacido en espíritu…
Pues bien, la Alquimia es una voz derivada de Al, fuego o el dios y
patriarca, y de Chemi, del griego chemeia, de chumos (zumo), mezcla
de
jugos ó Kham, voz egipcia sinónima de Akâza –bajo otro aspecto
Kundalini-,
la electricidad oculta, el alkahest de los alquimistas en cierto
sentido,
o el disolvente universal; la misma Anima Mundi en el plano
superior, como
la Luz Astral en el inferior; la sutil, supersensible esencia
espiritual
que llena y penetra todo el espacio; la sustancia viva primordial.
La cuna de la Alquimia debe buscarse en los tiempos más remotos, ha
sido
el estudio favorito de reyes y sacerdotes, y como lo dice el nombre,
es la
química de la Naturaleza, es decir, la química Natural.
La Alquimia trata de las fuerzas más sutiles de la Naturaleza y de
las
diversas condiciones en que aquéllas obran. Pretendiendo bajo el
velo del
lenguaje, más o menos artificial, comunicar a los no iniciados la
porción
del Mysterium Mágnum que puede ponerse con seguridad en manos de un
mundo
de Egos, es decir, de un mundo egoísta.
No hay sino un solo objetivo de la Alquimia, que es el transmutar en
oro
puro los metales groseros. Con todo, respecto a lo que en realidad
es
aquel oro, muy poca gente lo sabe con exactitud…
Bibliografía:
1. H. P. Blavatsky, Isis sin Velo
2. H. P. Blavatsky, Glosario Teosófico
3. Krumm-Heller, Plantas Sagradas
4. Franz Hartmann, Ciencia Oculta de la Medicina
5. Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española
6. Julio Pimentel Álvarez, Breve Diccionario Latín-Español,
Español-Latín
7. Samael Aun Weor, Sabiduría Gnóstica
8. Samael Aun Weor, Tratado de Medicina Oculta y Magia Práctica
9. Samael Aun Weor, El Matrimonio Perfecto
10. Samael Aun Weor, Tratado de Alquimia Sexual