Fátima.
Soy la menor de tres hermanos, nací en una pequeña ciudad en Entre
Ríos (Argentina). Mis padres siempre nos dieron lo mejor. Eso es lo que valoro
de ellos, la capacidad que tuvieron de cambiar sus historias y
ofrecernos algo diferente, mejor de lo que ellos habían vivido y
recibido. Es un gesto enorme de amor y un ejemplo de vida.
Siempre seguí el ejemplo de mis hermanos y siempre me esforcé por
ser igual como ellos, estudiosa, competente, la número uno de la
escuela, aplicada en la universidad. Me gradué de Contadora Publica.
Conseguí buenos trabajos, me enamore y me casé con una persona
increíble. He logrado mis metas y conseguí los objetivos que me
propuse. Estuve rodeada de amigos y una vida social interesante.
Pero todo esto no era suficiente, sentía siempre un vacío en mi
pecho que me seguía a todas partes, en el trabajo, cuando estaba con
amigos, de vacaciones, aunque estaba en hermosos lugares, esa
sensación seguía ahí. Siempre sentía que me faltaba algo, que cuando
tuviera un auto iba a ser más feliz, que cuando compre una casa iba
a estar mejor, que cuando gane más dinero iba a sentirme plena, que
cuando viajara iba a estar dichosa, que cuando tenga hijos, etc…
Persiguiendo constantemente la zanahoria inalcanzable de la
felicidad.
Hasta que de tanto buscar algo más, que no sabía exactamente que
era, y después de haberme leído cuanto libro de autoayuda llegara a
mis manos y hacer diferentes terapias ; un día me comentan de la
existencia del
Sistema
Isha.
Desde que tome el seminario mi vida comenzó a cambiar. Me di cuenta
que lo que me faltaba era el amor incondicional a mí misma, que
siempre había buscado la aprobación en el afuera, que trataba de
controlar todo a mi alrededor y cambiar a todas las personas que me
rodeaban para ser yo más feliz, para sentirme segura, que no decía
mi verdad y me abandonaba para no causar “dolor” a otros y después
no sentirme “culpable” y que no me conocía realmente, me había
perdido completamente en el afuera. Que siempre había tratado de
salvar a todos, dando consejos y opinando de sus vidas y la que
necesitaba mi atención y mi ayuda era “yo misma”. Que me gustaba
sentirme victima para no hacerme responsable de mi vida y que elegía
el sufrimiento porque era conocido y porque no creía merecer ser
feliz y digna de amor.
Al empezar a liberar mi sistema nervioso del estrés comencé a
experimentar que cuando uno se ama a si mismo puede amar también a
los demás sin condiciones, aceptando al otro como es, que los
prejuicios solo provocan sufrimiento y que los miedos están en la
cabeza y no son reales. Experimentar amor y paz interior es lo mejor
que le puede pasar a una persona. Esto es lo que les deseo a todos
los que lean estas palabras. El mejor regalo que uno puede darse a
sí mismo es amarse y expandir su conciencia.
Quería expresar mi agradecimiento a mi maestra Isha, y a todos los
maestros Isha que con tanto amor me apoyan. Agradecerles por la
excelente atención en el centro la I en Uruguay donde hice mi
proceso de sanación de 6 meses.
Gracias Isha por enseñarme que la felicidad es interna y no depende
de los acontecimientos que sucedan a mi alrededor, que ser feliz es
una elección , una responsabilidad y que la libertad , la paz y el
amor están dentro mío,
solo yo puedo dármelos.
Gracias por enseñarme que la felicidad y la oportunidad de cambio
están aquí y ahora, que el poder solo está en este momento.
Siento que cada día es una oportunidad para conocerme, para crecer,
para ser más amor y para compartir mi experiencia. En eso radica la
creación de la página Despertar Espiritual. Es mi manera de dar, de
que gente interesada en cambiar sus vidas encuentren una puerta para
poder hacerlo.
Gracias a todos los que visitan la página y se suscriben para
recibir novedades, gracias a los profesionales y auspiciantes que ayudan a que Despertar Espiritual crezca. Gracias a todos por el
apoyo que me brindan en mi camino de autorrealización!
Con amor…
Fátima.