El Counseling Transpersonal una nueva disciplina en el campo de la psicología emocional.
En los últimos años tomó impulso una nueva manera de encarar los
problemas emocionales: el Counseling Transpersonal. Se trata de una
profesión de ayuda de enfoque holístico, ya que toma al ser humano
como una unidad, como una totalidad bio-psico-social-espiritual. Su
enfoque se basa en reconocer que una problemática puede afectar en
menor o mayor grado a cada una de estas áreas. En esta profesión se
integran la acción social, educacional y psicológica, centrándose en
el sufrimiento humano normal, propio del ser persona en el mundo. Es
una disciplina que actúa en el campo de la promoción del bienestar y
el desarrollo humano, brindando orientación y apoyo psicológico a
las personas, en sus crisis, conflictos y necesidades de crecimiento
personal. Su objetivo no es la curación de patologías mentales sino
la atención preventiva, la promoción de la salud y el desarrollo de
la persona. De este modo, se trata de dar lugar a que cada uno se
convierta en su propio agente de cambio y potencialmente, en el de
su entorno.
El Counseling Transpersonal apunta a crear salud, no a curar
enfermedad, crear salud a nivel intrapersonal o intrapsiquico,
interpersonal o vincular y transpersonal. Su metodología de trabajo
pone un énfasis particular en el proceso global de la persona, desde
la reorganización de su sistema de creencias y pensamientos que
implica una nueva integración emocional y sus correlatos corporales.
Dando lugar a lo que nosotros llamamos Gerenciamiento Personal o
Gerenciamiento Emocional, en donde se coordina integralmente en una
congruencia operativa y dinámica:
- en un nivel corporal mas ligado a las autenticas necesidades
naturales del organismo y a un despliegue mas creativo de la
corporalidad humana,
- En un nivel emocional mas sereno en donde se reconocen todas las
gamas emocionales por las que a diario transitamos, asumiendo la
riqueza energética que ellas aportan y gerenciando su expresión,
para aportar calidad a nuestra vida con la riqueza emocional y
evitando disfunciones destructivas de la serenidad emocional
necesaria para un potencial adecuado equilibrado.
- en un nivel mental más creativo y descomprimido de tensiones, en
donde libre de obstáculos pueda desplegar el gran potencial
aportando riqueza existencial.
- En un nivel trascendente donde integralmente la persona funcione
óptimamente en planos grupales de vínculos constructivos y logre
alcanzar planos que su ser esencial aspire.
Todos los seres humanos comparten las mismas necesidades,
independientemente de su raza, color, credo o cultura. Lo que todo
ser humano quiere y disfruta puede ser definido como Amor, Poder y
Armonía. El amor es parte de nuestra naturaleza. Es el estado de
sentirse felizmente conectado a otro, o el acto de llegar a
conectarse. Es extender nuestro ser para incluir a otro. No tenemos
que luchar por el amor salvo que sintamos que no lo tenemos. Cuando
los seres humanos se reúnen bajo circunstancias en las que no hay
miedo, el amor simplemente sucede, la cercana proximidad y la
ausencia de miedo produce amor sin esfuerzo. Cuando hay un desastre
o un accidente, la gente que no está atrapada en el miedo
automáticamente comienza a asistir a los que necesitan ayuda. No
necesitan ser enseñados o instruidos, excepto en cómo ayudar mejor.
El deseo de ayudar, que es una forma de amor, brota espontáneamente.
Esta respuesta automática de amor es tan grande que algunas personas
expondrán sus vidas a serios riesgos para ayudar a otros. A estas
personas las llamamos héroes cuando hacen alguna de las cien cosas
valientes que se pueden hacer para salvar a otro, sin embargo, pocas
de estas personas se piensan a sí mismas como héroes. Generalmente
dicen que lo hicieron porque era lo que había que hacer, o que lo
hicieron sin pensar. Fue un acto espontáneo de amor. La duda es lo
que debilita la conexión con el amor. Cuando una persona duda sobre
la existencia del amor, entonces nace el miedo y el amor comienza a
morir. El miedo interfiere con el amor porque es lo opuesto al amor.
El miedo viene de sentirse o de estar desconectado. Cuando disminuye
el amor, el miedo se incrementa; y cuando el miedo disminuye, el
amor se incrementa. Más que eso, cuando decrece el amor, el miedo
aumenta y también lo hace la necesidad y el deseo de amor. La
necesidad y el deseo de amar y de ser amado influyen sobre todas
nuestras acciones y reacciones, según el grado en que sentimos la
falta de amor, en cualquiera de sus formas. Muchos de nuestros
comportamientos están guiados por la esperanza de aprobación, o por
nuestra reacción frente a la desaprobación. Grandes acciones que
benefician a toda la sociedad y actos viciosos que dañan la sociedad
pueden ambos provenir de la necesidad y del deseo de reconocimiento.
Algunas personas cuando carecen de reconocimiento lo fuerzan,
buscando el respeto, haciendo quizás algo valioso, o causando miedo
para obtener así un falso respeto. Cuando la satisfacción de la
necesidad y el deseo de amor de cualquier índole se ve frustrada en
un grado suficiente, el resultado es la enfermedad mental o física.
Esto sucede cuando el miedo, que resulta de la falta de amor, no
tiene ninguna salida. Cuando, de acuerdo con las creencias del
individuo, no hay nada que se pueda hacer, el miedo causa una
retirada hacia el interior, produciendo gran tensión en el cuerpo y
por lo tanto enfermedad. El poder es parte de nuestra naturaleza.
Como con el amor, no tenemos que luchar por el poder, a menos que
sintamos que no lo tenemos. En sí mismo el poder es el acto de ser
efectivo. Desde el mismo momento de la concepción todos estamos en
el proceso de expresar nuestro poder, o hacer aquello que es
efectivo para nuestra supervivencia y placer. De ahí en más, en cada
momento de nuestra vida, estamos comprometidos en expresar nuestro
poder, más o menos efectivamente.
- Físicamente, nuestros cuerpos están comprometidos en el
mantenimiento, reparación, crecimiento, aprendizaje y búsqueda de
placer.
- Mentalmente, nuestras mentes están comprometidas en la solución de
problemas, en la creatividad y en la extensión de nuestra influencia
sobre el mundo que nos rodea.
Siempre somos poderosos, pero por muchas razones no siempre lo
reconocemos. Cuando la expresión del poder no es efectiva, la
reacción natural consiste en buscar una solución diferente al
problema o bien otra forma de ser efectivo. Una vez más, la duda es
lo que debilita la expresión natural del poder. Cuando una persona
duda de su poder personal, o de la fuente de poder, entonces nace el
enojo y el poder empieza a huir. Cuando el poder disminuye, aumenta
el enojo, y cuando el enojo decrece, el poder aumenta. Y, como con
el amor, cuando decrece el poder, también aumenta el enojo, como
también la necesidad y el deseo de poder. La técnica más popular
para tratar de recuperar el poder mientras continúa operando la duda
y el enojo es el control. Mucha gente confunde el poder con el
control, pero el control es lo que la gente utiliza cuando se está
sintiendo impotente.
- El control activo es usado para forzar a la gente a hacer lo que
uno quiere. Usualmente toma la forma de intimidación o de fuerza
física.
- El control pasivo, también llamado agresión pasiva, toma la forma
de hacer que la gente haga lo que uno quiere rehusándose uno a la
acción, o haciendo que el otro se sienta suficientemente culpable
como para hacer lo que uno quiere. Además de ser malo para las
relaciones y la efectividad, el intento de controlar causa mucha
tensión en el controlador.
Cuando el control no es posible, otra técnica que a veces se usa es
el vandalismo. Un niño que se siente herido e impotente puede romper
cosas para desplegar su enojo. Esto raras veces funciona para
controlar a los padres, pero produce una reacción, y ese sustituto
de efectividad brinda al menos algo de satisfacción. El niño piensa,
“no puedo obtener lo que quiero, pero al menos puedo hacer a alguien
infeliz”. Es un sustituto muy pobre de la efectividad, pero puede
progresar de los caprichos infantiles al vandalismo adolescente y
llegar al terrorismo adulto. Y por supuesto trae tensión con ello.
No obstante, cuando no hay ninguna salida al enojo y ninguna vuelta
al verdadero poder, el enojo es dirigido hacia adentro y el
resultado es la enfermedad mental o física. Finalmente, existe una
inclinación natural hacia la armonía, la integración y cooperación
mutuamente beneficiosa de la gente con su entorno social y natural.
Pero la armonía tiene que ver con el sentido del propio lugar y
propósito en el mundo, y con el reconocimiento de la
interdependencia con el resto del mundo. Cuando una persona duda de
esta interdependencia y duda de su propio lugar y propósito en ella,
entonces nace la alienación. En lugar de “tu y yo o nosotros y ellos
juntos” se convierte en “yo o nosotros en contra de ellos.” La
alineación, que generalmente incluye una intranquilidad extrema,
apatía, confusión y desesperanza, crea una gran tensión interna y,
por supuesto, enfermedad mental y física. La solución para la
enfermedad causada por el miedo es ser más amoroso, a través de dar
más reconocimiento, apreciación, admiración, tolerancia,
misericordia, cuidado y ayuda a otros y a uno mismo. La solución
para la enfermedad causada por el enojo consiste en incrementar el
conocimiento, la habilidad y la autoconfianza.
La solución para la enfermedad causada por la alienación consiste
primero en buscar armonía espiritual con un ser superior o más
profundo, y luego buscar ese espíritu en todas las cosas. Si quieres
un arreglo rápido, no obstante, dado el ritmo ultra rápido de la
vida moderna, entonces simplemente deja de dudar. Conserva un sano
escepticismo cuando sea necesario, pero rehúsate a dudar de tu
propio valor, del valor de otros, y del valor del mundo.
Alejandra Alonso. Counselor
generacioempatica@gmail.com
www.generacionempatica.com.ar