EMERGENCIAS ESPIRITUALES.
En el trabajo cotidiano con regresiones a vidas pasadas, no dejo de
sorprenderme de los enormes beneficios que se alcanzan cuando un
sujeto, que se encuentra atravesando un proceso de emergencia
espiritual (denominado así por Stanislav Grof), comienza a descubrir
y a comprender la situación por la cual está transitando, y a tomar
conciencia de la oportunidad de crecimiento que se le está
presentando en su vida.
Recordemos juntos a qué nos estamos refiriendo cuando mencionamos:
emergencia espiritual. Para ello vamos a transcribir una de las
definiciones que el mencionado autor, investigador y psicoterapeuta,
ofrece en uno de sus escritos, dice así:
“…etapas críticas y difíciles de atravesar en una profunda
transformación que abarca todo nuestro ser. Se dan
como estados alterados de conciencia, e implican emociones
intensas, visiones y otros cambios sensoriales, pensamientos
extraños y diversas manifestaciones físicas…” (1)
Etapas críticas y difíciles de atravesar, porque no sólo se producen
intensos cambios y perturbaciones emocionales, que pueden ser muy
variados, como por ejemplo, extrema sensación de angustia y vacío;
sentirse sumido en una oscura melancolía y tristeza; miedos en suma
aterradores, que dificultan el adecuado desempeño cotidiano en el
ámbito familiar, laboral y social (miedo a salir del propio hogar,
miedo a descompensarse emocionalmente, terror a dormir y a padecer
pesadillas cuasi-reales, etc.); sino también se producen profundas
alteraciones físicas, que médicamente no responden a una determinada
patología, como intensos dolores de cabeza, temblores, sacudones,
visiones extrañas, recuerdos espontáneos de vidas pasadas,
dificultad para distinguir lo externo de lo interno, etc.
El sujeto que atraviesa por estas experiencias, que surgen
abruptamente, se sumerge espontáneamente en estados alterados de
conciencia, que hacen que aquel material inconsciente, con fuerte
carga emocional, surja a la conciencia, dando origen a esta variada
gama de perturbaciones emocionales y físicas, difíciles de ser
integradas a la vida que llevaba hasta el momento.
A menudo suele ser diagnosticado como un cuadro psicótico y abordado
con medicación psiquiátrica, produciéndose una supresión de ciertos
síntomas, obstaculizando el proceso natural de sanación que está
haciendo el alma.
¿Qué es lo que está sucediendo?
Varios investigadores, con una experiencia que supera las tres
décadas, ya han ofrecido los frutos de sus trabajos, haciendo luz
sobre este tipo de fenómenos que puede llegar a vivenciar un sujeto.
En estas experiencias críticas se está abriendo camino el aspecto
espiritual, se está produciendo un despertar de esta dimensión,
intrínseca a todo ser humano.
Lo característico de la emergencia espiritual es precisamente su
rasgo abruptivo, y la intensidad de los fenómenos que se
presentifican. Cuanto mayor es la intensidad de la sintomatología, a
mayor velocidad se va produciendo este proceso de transformación,
que, si es bien comprendido y diagnosticado por un profesional
entrenado en la atención de este tipo de fenómenos, el sujeto
comenzará a vivenciar su propia existencia, cada situación compleja
o dolorosa de su vida, desde una perspectiva diferente, descubriendo
los enormes recursos propios que dispone para poder hacer frente,
con éxito, cada circunstancia conflictiva.
Es de importancia destacar que si el sujeto que se encuentra
vivenciando una emergencia espiritual, se va dando permiso para
comenzar a aceptar y a confiar en el potencial curativo que este
proceso encierra, las posibilidades de sanación se acrecientan.
En ocasiones resulta de suma utilidad que el propio paciente y
también los integrantes de su familia, tomen conocimiento de ciertas
particularidades de las emergencias espirituales, sus rasgos propios
y sus diferencias claras respecto a determinadas patologías
psiquiátricas, tales como la psicosis. (2)
Este “despertar” que mencionamos, este abrir los ojos del alma a una
realidad diferente a la que estamos acostumbrados a percibir
cotidianamente, en ocasiones se presentifica de una manera suave y
placentera, como cuando somos despertados por la mañana por tenues
rayos de sol y por el sonido acogedor del trino de los pájaros, y
paulatinamente, y muy a nuestro tiempo, vamos abriendo los ojos.
Este despertar agradable puede llegar a producirse a través de
lecturas, de reflexiones, de vivencias emocionales movilizadoras, de
autoexploraciones; vamos desperezándonos y vislumbrando una nueva
dimensión , en nuestra propia vida y en las de los demás, que hasta
el momento desconocíamos, la vivencia espiritual, que nos hace
sentir parte integrante de todo cuanto existe, con responsabilidad y
con la libertad suficiente como para ir generando nuevas formas de
vivir y de convivir que hagan la existencia más armoniosa y
saludable. En otras oportunidades, estando sumidos en un sueño
profundo, un agudo y molesto sonido nos alerta y nos recuerda que:
“ya es hora”. Las emergencias espirituales, más allá de nuestro
parecer, de nuestra aceptación o de nuestro rechazo, nos
“despiertan”, aunque no nos guste la forma en que lo realicen. Los
episodios desencadenantes pueden llegar a ser: una enfermedad física
importante, dar a luz, situaciones de aborto, cansancio físico
extremo, un accidente, estrés físico y emocional, experiencias
cercanas a la muerte, etc.
Este tipo de experiencias nos invita a generar en el interior del
alma, las condiciones emocionales más propicias, para que el
reestablecimiento de la salud integral, física, psíquica y
espiritual, pueda concretarse.
Todo terapeuta que trabaja con regresiones a vidas pasadas, no puede
desconocer la existencia de este tipo de fenómenos. La modalidad de
su abordaje es fundamental. Si se permite, abiertamente y en un
marco de contención adecuada, el desarrollo natural de estas formas
de “despertar espiritual”, los beneficios a nivel salud integral
alcanzados por el sujeto que lo experimenta, serán enormemente
significativos.
Lic. Claudia Sirito
Psicóloga Clínica
Terapeuta de Vidas Pasadas
Master en Psiconeuroinmunoendocrinología
E-mail:
terapiaregresiva@tutopia.com
Web:
www.terapiaregresiva.com.ar
Tel.: (011) 4210-5757
(1) Stanislav Grof y Christina Grof: “La tormentosa búsqueda del
ser”; Edit. Kairos; pág. 28 ; año 1990.
(2) Se sugiere para ello la lectura del Cap. 9 y el Apéndice III del
texto ya mencionado.